Actualidad porcina 01/18

 

Planificación de la empresa porcina

 

Se deben tener varios aspectos en cuenta para contar con una participación rentable en este mercado.

 

Una explotación porcina, con objetivos enfocados en réditos económicos, crecimiento y longevidad, debe considerarse como una empresa porcina. Para ello, se tiene que conocer las necesidades del mercado, exigencias, segmentos del consumidor final, capacidad económica del productor y comprador.
Estos son algunos de los factores que intervienen en la cadena de comercialización. Es la pauta del tipo de empresa que hay que establecer para competir en un mercado, en base a su demanda.
Adicionalmente, al incrementar una producción, deben considerarse el cumplimiento
regulatorio vigente de buenas prácticas porcinas, uso del suelo, permisos de funcionamiento, manejo de desechos, etc.
Así se garantiza la inversión y crecimiento de la empresa.

 

 

PROPÓSITO DE LA PRODUCCIÓN
El productor, de acuerdo a la capacidad económica, logística, instalaciones, ubicación
y mercado, podrá definir el tipo de producción que desea establecer. Por ejemplo:
• Vender lechones con pesos de 20 kilos, en adelante.
• Vender cerdos en pie con pesos sobre los 95 kilos, en adelante.
• Vender canales o cortes.

 

TIPO DE ANIMALES
Dentro de una empresa porcina de ciclo completo, hay varias explotaciones inmiscuidas,
que aportan a todo el proceso.

Hembras de reemplazo.

Hacen referencia a la reposición que tiene que hacer una granja para mantener sus parámetros productivos y refrescar la genética. Pueden ser auto reemplazos o adquiridas en granjas de núcleos genéticos, con este último consiguiéndose una mejora genética evidente.
Se maneja un parámetro de 40% de reemplazo al año. Las hembras deben venir de un pie de cría que certifique el status sanitario de la explotación y para su ingreso, deben pasar un proceso de adaptación, desafío y aclimatación.

Reproductores.

Son los machos encargados de trasmitir a su progenie las mejores
características genéticas para la producción. No deben ser de la misma granja para evitar consanguinidad y deben contar con un excelente status sanitario. La proporción es un macho por cada 15 hembras en monta directa y/o uno por cada 75 hembras, si usan inseminación artificial.

Madres o reproductoras.

Son hembras que ingresan al hato reproductor cumpliendo sus características para ser fisiológicamente productivas, en sus dos etapas de gestantes, por 114 días y lactancia que va de 21 a 28 días, garantizando camadas uniformes y saludables, sin perder su condición corporal, para poder cumplir con su próxima preñez.

Las cerdas vacías comprenden las destetadas, repetidoras de celo, las que no han sido servidas por baja condición corporal, enfermedades o abortos.

 

 

Cerdas de descarte.

Son animales separados de la explotación, por varias causas como edad avanzada, elevado número de partos, pobre desempeño reproductivo, cojeras crónicas, lesiones por accidentes o infecciones vulvares que no ceden a tratamientos.
Al final causan pérdidas económicas por su mantenimiento, sin ser productivas.

Lechones.

Son los animales considerados desde la lactancia hasta que llegan a 28 – 30 kilogramos de peso. Por eficiencia, no deberían pasar de 70 días de edad, con una integridad sanitaria y digestiva óptima, ya que un buen levante garantiza la eficiencia en el engorde. Un kilogramo extra de peso en esta etapa se refleja con dos a tres kilogramos extra de peso al final del engorde por cerdo.

Cerdos de ceba o engorde.

Son los animales que arrancan de 30 kilogramos hasta el peso objetivo del mercado de 105 -110 kilogramos, expresándose su máximo potencial genético y el resultado del trabajo realizado desde las madres, gestación, lactancia y levante del lechón.

Es muy costoso llevar a pesos objetivos y rentables a los animales que llegan a esta etapa en malas condiciones, mientras que si llegan muy saludables y no se los alimenta con una dieta que cubra todos sus requerimientos, se pierde la inversión realizada en las primeras etapas.
La empresa de producción porcina parte del objetivo económico en base a la oportunidad del mercado, para ubicar el producto.

De ahí determina el tamaño de la granja, establece las actividades y procedimientos en las diferentes etapas, para que el negocio sea económicamente rentable. En la tabla, se detalla un ejemplo con el objetivo de vender 50 cerdos a la semana, cuáles serían los movimientos de animales en los diferentes sitios y el número de madres con el que debería contar la granja, con un manejo y nutrición adecuada.

 

 

 

 

Por: Javier López, Gerente de línea Porcicultura, Pronaca

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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