Nutrición Porcina 11/17

 

La Era de la Microbiota

Los que estudiamos hace unos años siempre nos hemos referido a los microorganismos que viven en simbiosis en nuestro cuerpo (o el de los animales), como microflora.

 

Ya hace tiempo que la comunidad científica intenta corregirnos para que hablemos con propiedad. Pero parece que nuestras neuronas son perezosas al cambio, y aún se encuentran numerosos artículos con la denominación clásica (¡incluso los anuncios publicitarios y la Wikipedia persisten en el error!)

El término “flora intestinal” comenzó a utilizarse cuando la ciencia aún no tenía un conocimiento tan profundo de la microbiota y sus implicaciones para nuestra salud. Los científicos que estudiaban este “mini-ecosistema” le encontraron parentesco con una especie de vegetación que crecía en nuestras paredes intestinales y le llamaron flora. A medida que han ido avanzando las investigaciones al respecto, se ha descubierto que nuestra microbiota es mucho más que un recubrimiento intestinal.

 

“Con el desafío que tenemos entre manos, de reducción de uso de antibióticos, la microbiota intestinal debe ser reconocida por su capacidad, entre otras, de presentar resistencia a enfermedades”. J.M. Fouhse, University of Alberta, Canadá

 

La microbiota de los cerdos está siendo ampliamente estudiada, entre otros motivos por su similitud con la humana. El cerdo, es considerado un modelo clínicamente relevante para estudiar los factores que influyen en el desarrollo humano gastrointestinal, inmunológico y cerebral.

 

 

 

Existen varias líneas de investigación que estudian cómo la composición de la microbiota intestinal cambia en respuesta a factores ambientales, tales como edad, dieta, vacunación, uso de antibióticos e infección. También para ver la eficacia de intervenciones pre y probióticas, así como elaborar modelos predictivos de desarrollo de patología en función de la interacción microbio-huésped.

Sin ir más lejos, este año se han estudiado las interacciones entre la microbiota y diferentes patologías como el cáncer y el autismo, lo que podría ayudar a encontrar nuevas formas de combatirlas en el futuro. Las investigaciones han mostrado que nuestro comportamiento también puede verse condicionado por la microbiota intestinal, dado que tanto la depresión como la ansiedad podrían estar relacionadas con alteraciones en su composición.

 

 

¿Y en el cerdo? ¿Cómo se adquiere la microbiota? ¿qué importancia tiene?

Para cumplir con los objetivos de producción en la industria porcina, los lechones se destetan temprano, antes de que se establezca una población microbiana estable y que el sistema inmunitario sea maduro. Además, el estrés pos destete perturba aún más el ecosistema microbiano intestinal, aumentando la susceptibilidad a bacterias responsables de diarrea.

La colonización microbiana del intestino de los lechones comienza inmediatamente después de su nacimiento. La colonización de una u otra microbiota depende tanto de la madre como del ambiente que rodea al lechón. Por ejemplo, una infección temprana con E. Coli o Streptococcus crea un ambiente anaeróbico que condiciona la colonización de otras especies como Bifidobacterium, Clostridium y Lactobacillus (Konstantinov et al., 2006, Petri et al., 2010).

 

 

Otro factor a tener en cuenta es que la colonización no depende solo de la introducción de una bacteria, sino también del tiempo y las veces a las que el lechón se expone a ella.

Un microbio beneficioso conocido, Lactobacillus, predomina en el Intestino delgado de los lechones hasta el destete y es un actor importante en el control de aparición de enfermedad.

 

 

 

 

Funciones de la microbiota intestinal:

Proporcionar energía a las células epiteliales que actúan de barrera de protección: La microbiota fermenta carbohidratos que no son digestibles para el animal, obteniendo ácidos grasos de cadena corta, que son una excelente fuente de energía para las células del epitelio.

 

Mayor producción de Mucina: la mucina es una substancia producida por las células caliciformes que forma una densa capa de moco que también actúa como barrera protectora. La microbiota como los Lactobacillus, son también productores de mucina.

 

Las IgA, se estimulan mediante fermentación microbiana y limitan la entrada de patógenos a través de las células epiteliales intestinales (Che et al., 2014).

 

La microbiota puede influir en el índice de conversión. Según un estudio los animales más eficientes tienen mayor cantidad de Lactobacillus que los ineficientes. El mecanismo involucrado no está claro, pero existe la teoría que los animales con mayor Lactobacillus amortiguan la respuesta inmune innata. (Vigors et al., 2016).

 

La lista podría ser larguísima, porque cómo “órgano inmunomodulador”, interviene en muchos mecanismos, por ejemplo, se está estudiando su implicación en la respuesta vacunal.

En nuestro sector en concreto hay un factor que nos provoca grandes pérdidas económicas que es la diarrea pos destete. Como ya se ha mencionado antes, el destete precoz y abrupto de los lechones provoca un gran estrés que conduce a la perturbación de la microbiota, alterando la fisiología intestinal y la respuesta inmune.

La diarrea posterior al destete se caracteriza por una reducción de bacterias sanas, incluyendo Lactobacillus sobrius, L. acidophilus, Y L. reuteri, y los aumentos de E. coli patógena (KonstantinovEt al., 2006; Lallès et al., 2007).

Un factor principal que conduce a la disbiosis es la baja ingestión de alimento y agua después del destete (Lallès et al al., 2007). Este período de anorexia conduce a cambios estructurales en el intestino, incluyendo la atrofia de la vellosidad y la hiperplasia de la cripta, que provoca la disfunción de la barrera intestinal. Para empeorar las cosas, la reducción de la producción de ácido láctico, debido a la reducción de Lactobacillus, aumenta el Ph, aumentando la probabilidad de crecimiento de bacterias patógenas.

 

¿Que nos depara el futuro?

El mundo de la microbiota es aún un mundo sumamente misterioso. Aún se desconocen muchos de los mecanismos en los que intervienen, lo que tendrá distraída por tiempo a la comunidad científica mundial.

En nuestro sector probablemente tendremos que realizar cambios de posicionamiento y de enfoque. Tal vez los nutricionistas dejen de alimentar cerdos y se centren en alimentar a la microbiota; Prebióticos, probióticos, carbohidratos altamente fermentables y otros ingredientes dirigidos al pequeño ecosistema interno.

 

 

 

Los clínicos deberemos estar atentos a las novedades e información que nos proporcionará la metagenómica, área en amplio desarrollo, que permite investigar la ecología microbiana a mayor escala y con mejor detalle que antes. Las aplicaciones y posibilidades son tan esperanzadoras como fascinantes.

 

 

Escrito por Laura Pérez

 

 

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